El perfil de los infractores corresponde a adolescentes de entre 16 y 18 años que conducen vehículos "tuneados" de pequeña cilindrada ·· El departamento de Tráfico impulsará una nueva campaña de control en los próximos tres meses ··
La multa mínima parte de los 30 euros

REDACCIÓN • SANTIAGO

Uno de los principales problemas con los que tienen que convivir los vecinos de Compostela es la contaminación acústica. El tráfico es, sin duda, junto a los locales, el que supone una amenaza mayor para la tranquilidad de los residentes de las zonas más céntricas de la ciudad. En las horas puntas se pueden registrar niveles de decibelios insoportables para el oído humano.

Los ciclomotores y motocicletas con escape libre son las que mayor producción de contaminación acústica producen. Si a eso le sumamos decenas de vehículos a mayores transitando y claxóns, salir a la calle puede dar más de un dolor de cabeza.

La normativa vigente exige que los límites admisibles para los ruidos emitidos por los ciclomotores y automóviles de cilindrada no superior a 50 centímetros cúbicos sean de 80 decibelios, para los de dos ruedas, y de 82 decibelios para los de tres ruedas. Sin embargo, son muchos los conductores que infringen esta normativa.

En una pequeña muestra realizada por este diario ayer al mediodía, en Virxe da Cerca, de treinta ciclomotores, diez producían un sonido ensordecedor por no llevar los silenciadores exigidos para este tipo de vehículos o por estar trucados. En todos los casos visualizados, el perfil del conductor es de jóvenes entre los 16 y los 18 años aproximadamente. Parece que la moda de hacer ruido con las motos se ha impuesto en los últimos años con intensidad.

El último control de Tráfico realizado fue "entre mayo y junio de 2006". En este período se interceptaron un total de 22 motocicletas y ciclomotores, de los cuales nueve fueron multados. Al comienzo de estas campañas de control, en 2002, las sanciones oscilaban entre los treinta euros "hasta cantidades mucho más elevadas dependiendo del tipo de ilegalidad cometida", señalaba el que fuera concejal de Tráfico y Seguridad Ciudadana, Carlos Nieves.

Está previsto que "en el último trimestre de este año o en el primero del año que viene se vuelva a llevar a cabo otra operación de control para intentar concienciar a los ciudadanos con campañas de educación vial, sobre todo para los jóvenes", explicó ayer la actual edil de Seguridad, Marta Álvarez Santullano.

POLÉMICA

Operativo extremo

En el último pleno de la corporación, el PP presentó una moción que criticaba duramente el incumplimiento de la legislación por parte de los motoristas. Para la oposición, la circulación de ciclomotores por la ciudad provoca "ruidos insoportables", ya que la mayor parte "no tiene incorporado un sistema de silenciadores que palíe la enorme incomodidad generada". El PP proponía al gobierno local un operativo extremo para controlar la proliferación de motos en condiciones irregulares.

Por su parte, la concejala socialista explicó que "lo que quería el PP era la inmovilización inmediata de la motocicleta o ciclomotor, algo que no se ajusta a la ordenanza de ruidos de 2006, aunque ya no llegamos a debatir la propuesta", reiteró Santullano .

LAS CLAVES

Inspección tras la denuncia interpuesta

La Policía Local puede denunciar al conductor que, a su juicio, exceda los niveles de ruido, con una citación para inspeccionar la situación del vehículo, y comprobar si realmente excede los límites permitidos. Si no es así, la denuncia será anulada. En el caso contrario, para emendar las eficiencias se citará de nuevo para una nueva inspección.

Hace cinco años había grandes operaciones

Los controles contra los ciclomotores que superan los límites permitidos comenzaron en el año 2002 con una fuerte campaña, en la que se intervinieron más de treinta vehículos. Para comprobar los decibelios, el Ayuntamiento se hizo con un sonómetro, encargado de medir el ruido.

Aumento del nivel de contaminación

Marta Álvarez Santullano explicó que este tipo de infracciones como la de superar los niveles mínimos de decibelios suponen "una constante molestia para los ciudadanos sobre todo en las zonas más céntricas" señaló. Además, explicó que supone un añadido "a la contaminación acústica" para la ciudad .