Italia vive con el corazón dividido las andanzas de su ídolo Valentino Rossi. Si hace unos días la prensa italiana volvía a hacerse eco de su idilio con ‘la Canalis’, con la que “se baña desnudo a primera hora de la mañana para evitar a los fotógrafos en las aguas de la playa de L’Alguer, en Cerdeña”, ayer los medios anunciaban que la Agencia Tributaria italiana le investiga por la presunta evasión de 60 millones de euros en impuestos. En junio, la descubierta de unos sms que el italiano y la modelo Elisabetta Canalis se intercambiaron probaron su traición a su hasta entonces “estimada” Arianna. Un juego de niños comparado con lo que se le avecina al siete veces campeón del mundo, que más le hubiera valido ser ‘pillado’ al desnudo por los flashes y no ‘cazado’ por el fisco de Italia.



La delegación de Hacienda de Pésaro-Urbino, provincia natal de Rossi, ha comprobado la situación fiscal del piloto desde el 6 de abril del 2000, justo 22 días después de que el piloto comunicara su cambio de residencia a Gran Bretaña, hasta el ejercicio del 2004. Desde entonces, Rossi figura en Londres como “residente sin domicilio”, estatus singular al que pueden suscribirse los millonarios extranjeros para sólo pagar impuestos por las ganancias de sus actividades en el Reino Unido y no por el resto de sus ingresos mundiales. Es decir, Valentino ha venido pagando durante estos años la cifra irrisoria que corresponde a la parte proporcional de sus ganancias en el GP de Donington y por los contratos publicitarios en este país. En lo referente al resto, Rossi y sus apoderados habrían tejido toda una serie de sociedades no sólo en Londres, sino también en Dublín y otros países, para evitar el pago de impuestos por los otros contratos de patrocinio que atañerían a Telecom Italia, la cerveza Peroni, Altadis y Dainese. En Italia sólo habría declarado las rentas por alquiler que en el 2002, según la Gazzetta, fueron de 500 euros.



Para los inspectores de Hacienda, ha quedado probado que es Italia donde mantiene “la sede principal de sus negocios e intereses, así como una sólida relación de naturaleza social y familiar” con el país. El requerimiento le fue presentado en su domicilio de Urbino el pasado martes, aunque ayer, su padre Graziano Rossi negara conocer este extremo. Vale tiene ahora un plazo de 30 días para pagar los 60 millones presuntamente evadidos más otros 60 de multa.



A partir de aquí, el recargo podría incluso multiplicarse por cuatro con lo que la cifra a pagar alcanzaría los 240 millones. Obviamente, Vale está en su derecho de apelar, pero corre el peligro de que se inicie contra él un proceso penal, previsto en todos los casos cuya cifra excesa los 75.000 euros.



Pero no va a amedrentarlo. En una nota hecha pública ayer por el propio piloto, Rossi aseguró que “me paso siete meses al año dando vueltas por el mundo trabajando y el fisco hace también el suyo, pero este tipo de cuestiones habrá que discutirlos donde toque. Mis abogados están ya examinando el caso”. Aun así, no pudo dejar de mostrarse irónico: “Ayer fantasma desnudo paseando con la Canalis; hoy objeto de una investigación megagaláctica; mañana quizá austronauta en Marte. Vivo en Londres, como todo el mundo sabe, y a Italia voy a ver a mi familia y de vacaciones”.



Información extraida de: http://www.sport.es